Había en
una ocasión una pareja de dos zorros que eran hermanos, uno de ellos, el mayor,
vivía entre un agujero en un parque cerca de un restaurante que constantemente
arrojaba desperdicio al bote de la basura. El zorro menor por su parte,
habitaba en una caverna en el bosque.
Cada semana se
reunían en la casa del otro a comer un poco y conversar como los buenos
hermanos que eran. Aunque ambos siempre
sufrían cada vez que esto ocurría en la casa del mayor, ya que el zorro menor,
acostumbrado a la carne fresca y las frutas silvestres del bosque repudiaba la
comida grasosa y apestosa que su hermano le ofrecía cada vez que lo visitaba, este
por su parte extrañaba la sobras fibrosas que conseguía en la basura cada
mañana cuando tenía que visitar al menor. Un día el zorro menor cansado de ver
que su hermano se alimentaba de esa comida chatarra le dijo:
“Debes
dejar de comer eso, no es saludable para un zorro silvestre alimentarse del
desperdicio que da un viejo restaurante”
El zorro
enfadado porque su hermano le había ocultado lo que de verdad pensaba de su
“deliciosa comida” decidió irse y nunca jamás volver. Tiempo después cuando las
cosas ya casi se habían olvidado el zorro menor decidió ir a visitar a su hermano,
cuando lo vio se dio cuenta que la
comida se había adherido a su hermano, y este yacía con los pies desaparecidos
tendido sobre un conjunto de hojas, aunque el hermano menor intentó ayudarlo,
poco después murió.
Moraleja:
Has caso de aquellos que llevan una buena dieta, su ejemplo de
disciplina puede ayudarte a salvar tu vida.
Fabula sobre la buena alimentación
Etiquetas: alimentacion, animales, cuento, fabula
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